Creo ser afortunado de tenerte. No te esperé, pero te recibí, y asumí el desafío, adoptando tus modales y carismas que te hacen única en tu especie. Tu verdad es la realidad de muchos, asumirlo es el deseo de otros, y acompañarte es mi anhelo. No sé hasta cuando dure este capítulo de nuestras vidas, pero altanero será mi presagio para extender tu presencia en mi andar. Te adentraste como daga punzante en mi presente, te asomas como un arcoiris después de la tormenta en mis pasos, un te quiero y una sonrisa no se necesitan para saber mi apoyo para ti.
Lágrima por lágrima derribaremos juntos, amiga, sin compasión de aquel que quiera dañarte. El tiempo es poco a la hora de mirar hacia atrás, pero es extenso para mirar el horizonte. Avanza con paso firme, pequeña guerrera del mundo de mente cerrada. Sé valiente y logra tus metas sin descuidar a quienes te rodeamos. Un paso pequeño avanzamos todos los días como amigos, pero muchos caminos hemos recorridos en tan poco tiempo, que formamos precedente para la posterioridad. Incondicional seré mientras yo esté en tu presente. Somos distintos, somos diferentes, pero no sé qué hace que te soporte y siga estando aquí aún tú tratándome de mala manera. Seguiré igual, lejos o cerca, pero estaré. Te quiero, y tú no me lo dirás continuamente, pero yo si lo haré, te lo diré todos los días y te replicaré lo preciosa y fantástica que eres, sin importar si lo crees o no.