domingo, 8 de enero de 2012

Camino de vida.

Así es la vida. Sí, estamos de acuerdo que la vida es cómo dicta cada día. Latigazos dolorosos nos envía cuando necesitamos amor, y el dolor se infunde de palabras sin sentido, que son capaces de hacernos llorar y también son idóneas de hacernos reír. En un círculo vicioso se ha de transformar la vida, cuando no sabemos su salida.

Comienza su erudición con un canto armonioso de bienvenida. Concordamos todos que el inicio es un indicio de nuestro futuro. Nos forjamos con caídas y alabanzas. Somos el fruto de pasiones exacerbadas que invitan al prójimo a querernos y a cuidarnos.  En una moneda de cambio se transforma nuestra sonrisa. Nuestros débiles huesos crecen como nuestras experiencias y se hacen fuertes, como nosotros nos hacemos de una coraza resistente al frio y al calor, pero no al dolor de los golpes que nuestra cercanía nos da.

Surcamos desde pequeños todos nuestros conocimientos clasificando las veracidades y los infundios, haciéndonos testigos de las mentiras más grandes del ser humano más vil, y de las verdades del buen samaritano. La importancia que damos a un rumor es tal, que somos capaces de mirar con ojos de diablo al sujeto más angelical, para así desmenuzar su mentira y trapear con él hasta que sea un objeto inerte dentro de todos nosotros.

La alegría llega cuando menos lo esperamos. Los individuos que son capaces de entregarnos una gota de ese enriquecido e intangible elemento, son dichosos de ser venerados y halagados. No sabemos si confiar en alguien o no porque la sociedad se encarga de hacernos individualistas, lo cual se lleva de la mano con el amor propio y más con el egocentrismo. Si nuestras vidas fueran clasificadas por los ojos eclesiásticos de un religioso, seríamos los seres más pecaminosos del terruño que nos rodea. Si fuésemos exhortados a llevar el bien, lo haríamos mal, porque el mal “nos hace bien”.

Disfrutamos nuestra vida como nadie y reímos por ello. Solemos estar felices por momentos, pero de un minuto a otro cambiamos de humor. Pensamos en la bipolaridad pero no caemos en un pozo profundo sin luz ni vida. Queremos todo bien hasta que algo o alguien comete un error y desviamos nuestra atención de lo puro a lo oscuro. Las respuestas nunca llegan solas, solas vienes las razones para que existan preguntas que busquen esas respuestas.

Intentamos refugiarnos en un mundo sin compasión. La defensa es la ofensa del resto y arrastramos polaridades que todos nos imponen. Deseosos estaremos algún día de esa paz sin recelo, de la sensación de amor y paz que nos prometen con palabras baratas y gestos sin alma, personas que lucran con tu seguridad y mortales que buscan invadir tu privacidad.

Inmersos estamos todos a ese raciocinio inerte e intangible del daño, que sólo los extraños podemos ayudar en remendar los restos dolorosos que nos dejan los golpes que llevamos como carga durante gran parte de nuestras vidas. Seguramente todos alguna vez hemos recibido ayuda de un personaje desconocido para nosotros, hasta el momento en el cual nos hacemos cercanos con éste, invitándolo al apego y apoyándolo en su carrera por ser participe en nuestras vidas.

Me ha sucedido variadas veces en convertirme en aquel desconocido que llega en los momentos oportunos. Me tomo desmerecidamente las atribuciones del caso, y me sumerjo en tentaciones que con responsabilidad logro sacar adelante hasta en transformarme en un conocido desconocido.

No cabe duda que hay veces que pecamos de intrusos, pero siempre lo hacemos buscando el bien común, no la desdicha de causar problemas ni tampoco la osadía de crear conflictos.

Solemne suenan los vítores de halagos y cariño de las personas que reciben tu cooperación. Suele suceder que hay veces que sin pensarlo hacemos cosas que para otros son lógicamente una opción sin tener que pensarlo: no hacer nada. Hacer nada no es hacer nada, al no hacer nada estamos haciendo sólo una cosa: nada
.
Muchos individuos se encargan de amargarnos la existencia y algunos son capaces de lograrlo. Otro son más reservados y no se esfuerzan por realizar algo, sólo son ellos y no molestan a nadie salvo cuando algo que no puedan hacer solos lo deban hacer con compañía y ahí si aparecen, o cuando llega el momento en que explotan y derrochan todo su poder oculto en hacerte entender algo.

Pero bueno, nadie el igual que el que está al lado tuyo, ni siquiera un par de gemelos o mellizos, todos somos individuos que nos hacemos camino en una vida llena de pecados y miserias, desigualdades y errores, con algunos mortales beneficiosos para toda la sociedad y muy pocos personajes que logran dejar un legado en todos nosotros.

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